Un café cargado entre mis manos,
negro, muy oscuro, como nuestro futuro,
si hubiera conseguido
que hablaras de nosotros.
Una caja de cereales,
en la que sólo quedan migajas,
como de ese nos vemos que me susurraste
justo antes de bajar de mi coche.
Un cartón de leche que huele a rancio,
que espera en la nevera, lo miro
con las mismas ganas que destilaba
tu último mensaje en mi móvil.
El azucarero vacío en la encimera,
con la tapa aún hecha trizas en un cenicero,
como mi ilusión, por el golpe contra la realidad,
de saber por tus ojos que no volverías a casa.
Un periódico que descansa en la mesa
con noticias atrasadas en páginas
que revuelvo sin mirar ni ver,
como tus noches sin cobertura, a móvil apagado.
Tu letra en la libreta de las cosas que faltan:
té, cereales, leche, azúcar...
Y el lápiz que nunca escribió
comprar un corazón de repuesto.
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1 piezas encajadas:
Espero que tengas una cena a la inversa. Gran poema, tiene algo de Prévert...
Salu2 y besos !
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