14 julio 2009

Él y yo

Él fue todo un caballero,
aunque yo no llegara a ser su dama
porque hablar de dos no empezó,
ni siquiera, a ser un deseo...

Él y yo, simplemente,
nos quitamos el miedo
a enseñar el corazón
jugando entre las sábanas
de fantasmas que matamos de envidia.
Aunque no tuvimos un principio,
-ni siquiera un argumento-,
consiguimos desnudarnos
sin desabrocharnos un solo botón.
Y escribimos poemas que rimaban
juntando los ombligos
hasta confundir la respiración.
No pudo haber futuro,
-porque nos faltó presente-,
nos limitamos a mirarnos
con las yemas de los dedos,
dibujándonos en la espalda
constelaciones de lunares
usando, como tinta, la saliva.

Él y yo,
sin hablar de dos,
sin dejar de ser uno y uno,
siendo una pareja impar.

1 piezas encajadas:

Reyes dijo...

Ohhhhhhhhhhhh!
En este momento, me siento tannnn identificada pequeñaja!
Tu, ¿cómo escribes asi de bien?
¡Me encantaaaaaaaaaaaa!